PASTA DE TRIGO CANDEAL, ALIADA EN LAS DIETAS
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PASTA DE TRIGO CANDEAL, ALIADA EN LAS DIETAS

PASTA DE TRIGO CANDEAL, ALIADA EN LAS DIETAS

Creencias, errores y mitos abundan acerca de las pastas, aquí los desmentimos.
En la búsqueda por lograr un peso saludable hay una aliada a la que muchas veces se evita porque -erróneamente- se cree que está en el bando enemigo: la pasta.
Rica en proteínas y vitaminas, carece de grasa y colesterol, da sensación de saciedad y hasta mejora el humor.
“Las pastas de trigo candeal no son alimentos de alto aporte de energía y la calidad de sus hidratos de carbono, de absorción lenta y sostenida las convierte en alimentos saludables y muy nobles”, enfatiza Sergio Britos, profesor de la Escuela de Nutrición de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
“Tengo que dejar los hidratos”, se le escucha decir habitualmente a quienes hacen dieta. Otro error. Los carbohidratos se dividen en dos grupos: los de rápida metabolización (pan, galletitas, dulces) y los que lo hacen en forma lenta y sostenida. Las pastas de sémola o de trigo candeal se incluyen en ese último conjunto. “Eso tiene efectos positivos en el terreno de la saciedad o en el metabolismo de la glucosa. Por ambas vías, las pastas son un buen recurso en el manejo de la obesidad y la diabetes”, señala Britos y agrega que, por sus cualidades, podrían consumirse a diario, ya que se encuentran en la base de la pirámide nutricional.

“La idea de que al comer pastas estas se transforman en grasas es un mito”, coincide la médica especialista en Nutrición Mónica Katz. “Los carbohidratos se degradan para obtener energía. Si no, el cuerpo los almacena en forma de glucógeno para utilizarlos con posterioridad. Hay una tercera vía: su conversión en grasa, pero el cuerpo utiliza muy pocos carbohidratos de esta manera, ya que el proceso es muy ineficiente. Por eso las pruebas de las que se dispone apuntan a que las dietas ricas en este tipo de alimentos reducen la probabilidad de desarrollar obesidad, frente a lo que ocurre con las ricas en grasas”.

Al dente, mucho mejor: La clave está en la calidad del trigo del cual provienen, que es más duro y resistente a las enzimas digestivas -amplía Britos- “lo que hace que permanezcan más tiempo en el estómago, generando saciedad, y presenten un ritmo más lento de transformación en glucosa”. Lo esencial, agrega Katz, es respetar el modo de cocción que indica el paquete. “De esa forma posee fibra que no sólo mejora la saciedad sino que contiene lo que se denomina almidón retrógrado, es decir almidón que luego de cocinado y vuelto gel (enfriado), se convierte (en parte) nuevamente a cristal que se absorbe parcial y lentamente. Esto favorece no solo una menor ingesta calórica sino una sensación de saciedad por el lleno de estómago y por la necesidad de procesamiento en boca, dada por la consistencia al dente”.

Versátiles, económicas y nutritivas: Además de ser fuente de energía, las pastas duras aportan proteínas y vitaminas del complejo B. Carecen de grasa y colesterol y son aliadas de quienes quieren bajar de peso porque favorecen el “control de impulsos por incrementar los niveles de serotonina cerebral, lo que mejora el humor”, afirma Katz. Son rendidoras y, dentro de la canasta alimentaria, son uno de los productos de menor costo.
“El secreto está en no exagerar en la cantidad de aceite que se incorpora a la salsa, elegir preferentemente cortes magros de carne para prepararla y no repetir el plato” sostiene Britos.

Fuente citada: https://www.clarin.com/buena-vida/nutricion/pastas-aliadas-dieta_0_r11UbE_cDQg.html